Devenir común: la precarización como constitución política

Descargar Pdf

Devenir común: la precarización como constitución política

Isabell Lorey

Traducción: Iván Ordóñez

Esta traducción se hace con autorización previa de e-flux

Texto tomado de e-flux journal  No. 17, julio de 2010

http://e-flux.com/journal/view/148

“Subversiones” [Queerings] político-culturales

El discurso de la precarización que ha surgido en la última década, principalmente en Europa, se basa en una comprensión muy compleja de la inseguridad social y su productividad. Los distintos aspectos de este discurso han sido usados una y otra vez en el contexto del movimiento europeo precario organizado en el EuroMayDay1. Este movimiento transnacional, que existe desde la década del 2000, tematiza las condiciones de vida y empleo precarias como punto de partida para las luchas políticas, y busca posibilidades para la acción política en condiciones neoliberales. Lo que es inusual en este movimiento social, no es sólo la forma en que bajo su auspicio se han probado nuevas formas de lucha política y se han desarrollado nuevas perspectivas sobre precarización, sino -y esto es sorprendente en relación con otros movimientos sociales- es cómo han “subvertido” [queered] los campos, aparentemente dispares, de lo cultural y lo político, una y otra vez. En la última década, las conversaciones relativas a los conocimientos (en parte subversivos) de la precariedad, y la búsqueda de los lugares comunes [commons] (en orden de constituir lo político), han tenido lugar, con mayor frecuencia, en las instituciones de arte, más que en los contextos sociales, políticos o incluso los académicos.

En el 2004, por ejemplo, la investigación,  exhibición y organización del proyecto Atelier Europa en el Kunstverein de Munich reunió teóricos y artistas para intercambiar ideas acerca de las condiciones de vida y de trabajo precarias, y la posibilidad de resistir a ellas2. El proyecto se centró en el creciente número y la variedad de formas de precarización, no sólo en el ámbito de la producción cultural, sino también en los ámbitos sociales, especialmente el cuidado de pacientes y los trabajos de reproducción, en gran parte asignados a las mujeres3. El grupo activista y feminista de Madrid, Precarias a la deriva, brindó una importante contribución sobre este tema4.

Otro ejemplo del 2004: el día anterior al 1 de mayo, activistas de los grupos Indymedia de toda España se reunieron a partir de la invitación del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA), para llevar a cabo un intenso debate sobre sus prácticas de activismo mediático. En el 1 de mayo no sólo participaron en la manifestación EuroMayDay, sino que también llevaron de nuevo al MACBA la problematización de las condiciones de trabajo precarias. Fue posible desarrollar una crítica del papel ambivalente de las instituciones de arte: por un lado, las instituciones en el campo del arte fueron el sitio para las discusiones críticas de los procesos de transformación neoliberal; por el otro, esas instituciones fueron actores importantes en el juego del capitalismo cognitivo y en el aumento de las tendencias de precarización5.

Como último ejemplo, en enero de 2005, la conferencia internacional Klartext! tuvo lugar en Berlín en el Künstlerhaus Bethanien y en el Volksbühne am Rosa-Luxemburg-Platz, dedicada a la “Situación de la política en el arte contemporáneo y la cultura”6. Muchos de los invitados eran también activistas de la red transnacional EuroMayDay quienes se habían reunido el día antes de la conferencia en Berlín. Ellos presentaron las problematizaciones actuales  de la precarización en la conferencia (y les pudieron reembolsar sus gastos de viaje).

Más allá de estos ejemplos, los análisis teóricos de la precarización vincularon prácticas activistas (como en el contexto de la red EuroMayDay ) fueron publicados de manera asidua en revistas Online que vinculan el arte, la teoría política y el activismo -como la revista Mute o Tranversal– mucho antes de que la precariedad se convirtiera en un tema importante en las investigaciones de las ciencias sociales institucionalizadas7.

Normalizando y direccionando diferencias

La precarización no es, en absoluto, un fenómeno que afecta primero a los grupos sociales que se piensa que están en los márgenes, antes de entrar en el centro para afectar a la llamada “clase media” -aquellos que han asegurado su posición dentro del régimen de producción capitalista y que, por ello, fortalecen y mejoran su posición social-. Un modelo de este tipo, basado en los márgenes precarios y un centro que teme, no hace justicia a la remodelación y total desmantelamiento de los sistemas de seguridad social en Europa. Es un desarrollo que alcanzó el llamado “centro” hace mucho tiempo, con la reducción masiva de los contratos de empleo permanente y el aumento de puestos de trabajo temporales que a veces requieren un alto grado de movilidad, con o sin un mínimo de prestaciones de seguridad social como el seguro de salud , las vacaciones pagas o las pensiones.

En el contexto de estos cambios, la precarización puede ser vista como un instrumento neoliberal de gobierno. Las sociedades neoliberales se gobiernan en la actualidad internamente a través de la inseguridad social, lo que significa proporcionar el mínimo de seguridad social posible. La precarización se encuentra actualmente en un proceso de normalización, siguiendo el ejemplo de  las estrategias administrativas que fueron problemáticas incluso antes del Fordismo. Así como el estado Fordista de bienestar social representa una excepción histórica, también las condiciones de trabajo precarias pueden entenderse como una anomalía o una desviación8.

Si bien el arte de gobernar en la actualidad consiste en introducir una falta de seguridad, normalizar una condición general de precariedad tampoco produce igualdad en el medio de la inseguridad. Por una buena razón, la lógica neoliberal no quiere ninguna reducción, no quiere terminar la desigualdad, porque necesariamente juega con las diferencias jerárquicas y gobierna con base en ellas. Esta lógica administrativa ya no se centra en la regulación de las diferencias fijas de la identidad, sino que regula la “pobreza absoluta”, lo que podría impedir que otras personas sean competitivas9. Si entendemos la precarización en este sentido como la normalización y la dirección de las diferencias en el medio de la inseguridad, se vuelve inútil construir grupos especializados con intenciones críticamente emancipatorias en torno a las nociones de precariedad, como las divisiones en “precariedad lujosa” y “precariedad pobre”; en última instancia, sólo reproducen la dinámica neoliberal de la competitividad entre los diferentes grados de precarización.

Si la precarización se ha convertido en un instrumento de gobierno, de normalización, que supera determinados grupos y clases, entonces las luchas sociales y políticas en sí no deben asumir separaciones diferenciales y jerarquías. Por el contrario, aquellos que libran estas batallas deberían buscar específicamente lo que tienen en común en el medio de la normalización: el deseo de hacer uso de la productividad de la vida y las condiciones de trabajo precarias para cambiar estas formas de gobierno, una forma de trabajar juntos para evitarlas y rechazarlas.

Debates sobre las nuevas prácticas políticas

Para no aislar aún más el múltiple precariado, en la última década los discursos críticos y prácticas de resistencia en el contexto de la precarización se han concentrado repetidamente en lo que “lo precario” tiene en común. Este tipo de búsqueda de elementos comunes inicia desde las diferencias y no termina en la uniformidad, sino que va acompañado de debates permanentes acerca de lo que se considera “lo común”.

Las reflexiones teóricas organizadas en contra de la precarización provienen de  una gran inspiración del pensamiento postestructuralista y postoperaísta, que indican una búsqueda de prácticas por fuera del ámbito de las tradicionales políticas de representación. Estas políticas, en donde la representación se entiende ante todo como una sustituta, no son sólo evidentes en las democracias parlamentarias, sino también en las informes nociones políticas de izquierda, de un sujeto colectivo que debe ser capaz de articular las demandas (representativo) con una sola voz, como es típico de las prácticas políticas. Sin embargo, cuando se trata de buscar “lo común” en las diversas formas de precarización, las posibilidades de reunirse para formar alianzas a través de la diferencia –identitarias-, las políticas temáticas [subject-oriented politics] no son, obviamente, las adecuadas para imposibilitar lo común en la diferencia10.

Además, especialmente entre los izquierdistas, hay que recordar que expresiones de solidaridad con la mayoría de los “otros” migrantes no deja sólo su “propia” posición incuestionable, sino que también victimiza a los “pobres otros” y les niega su capacidad de acción política. En el marco del EuroMayDay, en lugar de cerrar las categorías de identidad, por una parte, entre los creativos precarios y, por otra, entre los trabajadores precarios excluidos por “el otro” (el blanco “clase baja”, los inmigrantes, o los ilegales), las alianzas entre clase y estatus se tergiversaron hacia los productores culturales precarios, los trabajadores del conocimiento, las organizaciones de migrantes, las iniciativas de los desempleados, las organizaciones de ilegales y los sindicatos. Por lo tanto el tema de varios debates fue acerca de cómo  las formas de construir el sujeto -y por tanto sus lógicas identitarias- pueden ser deconstruidas para encontrar un nuevo lenguaje de la política capaz de ampliar el campo de las posibilidades políticas.

Productividad que no puede ser completamente economizada

Hay una premisa importante para una política y una perspectiva teórica de “lo común”: la nueva figura del trabajo basada en la comunicación, el conocimiento, la creatividad y el afecto y no es de ninguna manera productiva sólo para una nueva fase de la acumulación capitalista11. La economización de lo social, la confluencia del trabajo y la vida, las exigencias de involucrar a las persona en el trabajo inmaterial y afectivo -es decir, la capitalización de los modos de subjetivación- no son totales, completas o estrictamente determinadas. Siempre hay excedentes, posibilidades de articulación y potencialidades de resistencia. Los modos de subjetivación no son completamente absorbidos por la normativa estatal, o por las interpelaciones económicas de flexibilidad, la movilidad, y el trabajo afectivo y creativo. En las inseguras, flexibilizadas y discontinuas condiciones de trabajo y de vida surgen subjetivaciones que no corresponden totalmente a la lógica neoliberal de la explotación, y que también resisten y rechazan.

La precarización, entonces, simboliza un campo de disputa: un campo en el que el intento de iniciar un nuevo ciclo de explotación también reúne los deseos y los comportamientos subjetivos que expresan el rechazo al llamado antiguo régimen de trabajo fordista, y la búsqueda de otra, mejor, puedo incluso decir flexible, forma de vida12.
Los procesos de precarización son un campo de debate social en el que las luchas de los trabajadores y los deseos de otras formas de vida y de trabajo se articulan. Pero estos procesos no son sólo productivos en el sentido de explotación económica. En las condiciones de trabajo precarias posfordistas, nuevas formas de vida y nuevas relaciones sociales están en constante desarrollo y son reinventadas, y los procesos de precarización también son productivos en este sentido13.

El valor producido por las formas de trabajo basadas principalmente en la comunicación y el afecto, en el intercambio con los demás, no pueden medirse por completo, ya que estas actividades transgreden las condiciones exigidas por el trabajo industrial fordista14. Lo que es imprevisto, contingente y también precario surge en muchos momentos en el proceso de precarización, y un aspecto inherente de esta precarización es la capacidad de rechazo; por lo tanto, la precarización es un proceso de recomposición del trabajo y de la vida, de la sociabilidad, que por lo tanto no puede ser –no de manera inmediata, no tan rápido, y quizás de ninguna manera- economizado. En estas re-composiciones, las interrupciones se producen en el proceso de normalización de la precariedad, es decir, en la continuidad de la explotabilidad. En este sentido, el conjunto de significados asociados a la precarización en el debate durante el EuroMayDay no deben por qué tener una connotación negativa, ya que también tiene el potencial de los rechazos  comunes, el potencial de éxodo y de reconstitution.15

El conocimiento de lo precario y la práctica de la “subversión” [queering]

Las interrupciones productivas -el plegamiento de lo precario en la potencialidad de constituir “lo común”- no puede ser simplemente planteado teóricamente, por supuesto, sino que debe fundarse e inventarse en las confrontaciones sociales y políticas. Lo que se necesitaba a principios del 2000 (y sigue siendo necesario hoy en día) era conocimiento acerca de las diferentes formas de precarización y las prácticas de rechazo, así como las nuevas subversiones que surgen en ellas. Se realizaron muchas investigaciones militantes -por ejemplo, en contextos culturales y artísticos (como el de kpD16) o en diversos contextos sociales (como Precarias a la deriva)-, con el fin de reunir los distintos aspectos del conocimiento entre lo precario. La práctica de la investigación militante, incluyendo las que se realizaron como co-investigaciones, atadas a (auto) encuestas de trabajo que se hicieron principalmente en la década de 1970 en relación con el obrerismo italiano. Se analizarían las condiciones de dominación y de explotación por los más afectados (es decir, por los propios expertos, con sus conocimientos específicos de las prácticas subversivas), y serían sujetas de articulación. Este tipo de encuestas mutuas entre los trabajadores son, de acuerdo con Marta Malo de Precarias a la Deriva ” la base para una intervención política”17. La práctica de la investigación militante pretende generar interés, emancipación, debates y  luchas sociales, para ampliar los movimientos que buscan  mejores formas de vida y de trabajo. “la trayectoria subterránea,  con frecuencia invisible, de los malestares e insubordinaciones de la vida cotidiana” 18 debe explorarse, de manera que la capacidad, la potentia de lo precario puede ensamblar un poder constituyente19.

La precariedad no tienen una identidad común, sólo experiencias comunes. La precarización, de acuerdo con kpD, puede ser entendida más allá de la dimensión económica como una experiencia múltiple que surge de

Una adscripción disfuncional identitaria / apelación, y su resoluciones [disambiguation] asociadas que, sin embargo, se materializan en condiciones de subjetivación de ciertas maneras. .. . las diferentes posiciones profesionales, de estatus, de género, sexuales y étnicas, que son socialmente muy contradictorias, con frecuencia deben ser tomadas al mismo tiempo o una después de la otra20.

La precarización se refiere a la muy laboriosa práctica de “subvertir” [queering] múltiples posiciones y apela al mismo tiempo, una tras otra21. Tomada de esta manera, la precarización también indica la imposibilidad de resolución [disambiguation], la imposibilidad de mantener lo identitario. Aquí precarización también significa la experiencia de negociar con multiplicidades simultáneas, con la heterogeneidad de las adscripciones y de las interpelaciones. Las diferentes singularidades no se constituyen a través de la individualidad, a través de la inseparabilidad, sino a través de lo que ellas comparten con los demás, de lo que participan, en qué medida y cómo devienen común con otros, cómo devienen un poder constituyente.

Un proceso de constitución en vez de una constitución ontológica de lo común 

Para ser capaz de imaginar el devenir común como un agenciamiento político, en lugar de referirse al concepto de la política como una constitución ontológica social (como Michael Hardt y Antonio Negri sugirieron recientemente, de nuevo, en Commonwealth22), me gustaría centrarme en otro concepto de Negri, que no ha sido muy visible, a saber, el concepto de poder constituyente23. Al hacer la demanda de derechos políticos y sociales, ciertamente puede ser necesario (estratégicamente) referirse a lo común ontológicamente establecido, lo común que se esfuerza por lograr la igualdad, la igualdad de oportunidades en el medio de la diferencia. Pero para ser capaz de actuar en conjunto con los demás, este común debe significar algo más que una categoría ontológica básica. Debido a que este “común” es algo que debe surgir, primero tiene que establecerse, ya que todavía no existe. No hay ninguna comunidad que surja aquí, ninguna asociación u oportunidad de resolución [disambiguation], sino más bien una constitución en el proceso de huir de las nociones de comunidad.

Este tipo de constitución debe ser entendido como un mosaico, como una unión de muchas singularidades, de piezas ya existentes, lo que permite algo nuevo que emerge en forma de acuerdo24. No es el acuerdo lo que es innovador, sino  las confrontaciones que se surgen en las diferentes composiciones. El desarrollo de un poder constituyente no está exenta de conflictos, por lo que es político en su sentido fundamental. El aspecto fundamental no es lo común, y por lo tanto no el consenso, sino más bien el conflicto.

Los conflictos y las confrontaciones, sin embargo, no son las únicas bases de lo común. Las confrontaciones -en el sentido de tomar distancia y tomar partido detrás de frentes diferentes- son una expresión de los rechazos y las resistencias, sobre la base de que un poder constituyente es, primero, capaz de desarrollarse. Sin conflictos, sin luchas sociales, el poder constituyente, que es necesario para establecer un proceso de constitución en movimiento, sigue siendo un conjunto de potencialidades y singulares simplemente latentes.

Precariedad [Precariousness] y precaridad [Precarity]

Con estos antecedentes en mente, volvamos al tema de la precarización y vinculemos la discusión con algunas ideas relevantes de Judith Butler. Se ha sugerido un concepto ontológico de precariedad, de vulnerabilidad existencial, que puede ser considerado productivamente con el concepto ontológico de lo común de Hardt y Negri25. En conclusión, queda claro que lo común ontológico de la precariedad no es suficiente para desarrollar un entendimiento político de las condiciones de precariedad.

Butler concibe la precariedad general de la vida, la vulnerabilidad del cuerpo, no simplemente como una amenaza o un peligro, desde las cuales la protección es absolutamente necesaria. La precariedad distingue lo que constituye la vida en general -humanos y no humanos-. Butler formula una ontología que sólo puede ser entendida como algo inherente a las condiciones sociales y políticas. La vulnerabilidad se convierte en una extensión del nacimiento, porque la supervivencia inicial ya depende de las redes sociales, de la sociabilidad y del trabajo26.

Decir que la vida es precaria es, pues, señalar que no existe de manera independiente y autónoma, que no puede ser comprendida a través de algunas identidades que se han derivado de ésta. En cambio, la vida requiere un apoyo social y condiciones políticas y económicas que le permitan continuar, a fin de que la vida sea “vivible”. Una “ontología del individualismo” no es capaz de reconocer la precariedad de la vida27. Según Butler, una ontología social de la precariedad pone este individualismo en tela de juicio. “Somos. . . seres sociales desde el principio, dependemos de lo que está fuera de nosotros mismos, de otros, de instituciones y de entornos sustentables y sostenibles, y también son, en este sentido, precarios”28.

Las condiciones que permiten la vida son precisamente las que hacen que sea precaria. Por esta razón, como afirma Butler, debe haber un enfoque en las decisiones políticas y en las prácticas sociales bajo las cuales algunas vidas son protegidas y otras no. Butler llama precaridad [precarity] a la inseguridad social y material que surge de este tipo de decisiones y prácticas.

Esta precaridad puede entenderse como un efecto funcional de las normas políticas y jurídicas de las que se espera que proporcionen protección contra la precariedad en general. La precaridad surge de ciertas estructuras de dominación que se han legitimado en el pensamiento político hegemónico occidental desde Thomas Hobbes, como protección contra la precariedad, y están basadas en la limitación de todos aquellos que se construyen como otros y extraños. La precaridad  como un efecto funcional de sistemas de seguridad específicos no se sujeta simplemente a un fenómeno político nacional, sino que se extienden a una escala global29. Refiriéndose a Achille Mbembe, Butler afirma que la precaridad:

Es a la vez un material y una cuestión de percepción, ya que aquellos cuyas vidas no son “consideradas” como potencialmente perjudicables, por lo tanto valiosas, están hechas para soportar la carga de la inanición, el subempleo, la privación de derechos jurídicos, y la exposición diferencial a la violencia y la muerte30.

La precaridad -o en mis términos precarización- como un efecto de condiciones específicas de dominación significa, por una parte, que este no es el concepto ontológico de la precariedad, sino es más bien un concepto político (como Butler deja claro). Sin embargo, por otro lado, la precaridad no debe entenderse como determinada, sino por el contrario (a pesar de que Butler no hace esto lo suficientemente claro) como decididamente productiva: en su productividad como instrumento de gobierno y una condición de explotación económica, y también como productiva, siempre incalculable, y potencialmente emponderadora de la subjetivizacion31.

A pesar de que no se imagina la acción política de las singularidades en el contexto de la precariedad, Butler proporciona un argumento extremadamente importante en lo que respecta a la forma en la que la precariedad y la precaridad se entrecruzan: el hecho de que la precaridad se está expandiendo en lugar de contraerse -y este es el enfoque político de Butler- que la vulnerabilidad de la vida compartida de manera general –precariedad- no es reconocida, y no puede funcionar como un punto de partida para la política. Por esta razón, Butler le reclama, especialmente a la política izquierdista, reconocer (común) la precariedad compartida y orientar las obligaciones normativas de igualdad, así como los derechos universales32. A diferencia de la precariedad ontológica, la precaridad política cruza todas las categorías de identidad y no puede ser contenida por éstas.

Los movimientos europeos de lo precario y sus discursos teóricos asociados han sido capaces de identificar elementos comunes a través de la precarización –demandas irracionales, así como oportunidades- y han dejado atrás las políticas identitarias. Incluso, si ahora parece como si el momento del movimiento EuroMayDay hubiera pasado, es importante recordarlo no sólo como el contexto en el que surgieron nuevas formas de lo político, sino también en el que se crearon  importantes mosaicos, poniendo en marcha un proceso de empoderamiento político común. Incluso si estas composiciones se disuelven de nuevo, permanecerán sus experiencias y conocimientos. Incluso si el movimiento parece estar perdiendo su fuerza hoy, no hay que lamentarse. Para mí es mucho más interesante encontrar los procesos de constitución para seguir generando nuevas interrupciones y saltos imprevisibles en otros lugares.

Notas (en inglés)

1 Since 2001 EuroMayDay parades with up to 150,000 participants have taken place in over twenty European cities on the traditional International Workers’ Day, May 1, to call attention to the precarization of living and working conditions. The activists come from the most diverse social positions. The parades, however, are only one activity among many organized by the network over the course of the year, including surveys and publications. EuroMayDay involves new forms of organizing and communication about different modes of precarization and collective knowledge production. See also ; issues of transversal, eipcp’s multilingual web journal, including “Precariat” (July 2004), , and “Militant Research” (April 2006), ;Mute magazine’s “Precarious Reader” (November 2005), ; Gerald Raunig,A Thousand Machines: A Concise Philosophy of the Machine as a Social Movement, trans. Aileen Derieg (Los Angeles and New York: Semiotext(e), 2010).

2 Initiated by Marion von Osten and Angela McRobbie; see .

3 Particularly influential have been the practices and discourses of the Intermittents du Spectacle in France. See Global Project / Coordination des Intermittents et Précaires d’Île de France, “Spectacle Inside the State and Out: Social Rights and the Appropriation of Public Spaces; The Battles of the French Intermittents” (March 2004), trans. Aileen Derieg,transversal, “Precariat,” ; Antonella Corsani and Maurizio Lazzarato,Intermittents et Précaires (Paris: Éditions Amsterdam, 2008).

4 See Precarias a la Deriva, “Adrift Through the Circuits of Feminized Precarious Work” (April 2004),transversal, “Precariat,” .

5 See Raunig, A Thousand Machines.

6 Organized by Marina Sorbello and Antje Weitzel, see . See also “Another Relationality (second part): On a Cure in Times Divest of Poetry/ On Poetry in Incurable Times,” organized by Marcelo Expósito and Jorge Ribalta in cooperation with the eipcp at MACBA in Barcelona (March 17–18, 2006), ; “WORK TO DO! Self-organisation in Precarious Working Conditions: An Exhibition Project in 3 Chapters,” organized by Sønke Gau and Katharina Schlieben, Shedhalle Zürich (2007/2008). In the context of education see for example Universidad Nómada in Spain, ; Radical Education Collective in Ljubljana, ; Chto Delat,, and Street University, , in Saint Petersburg; Free/Slow University of Warsaw, ; Edu-Factory, .

7 See note 1.

8 See Mitropoulos, Angela, “Precari-Us?” (March 2005), transversal, “Precariat,” ; Brett Neilson and Ned Rossiter, “Precarity as a Political Concept, or, Fordism as Exception,Theory, Culture & Society 25, no. 7–8 (2008): 51–72.

9 Maurizio Lazzarato, Le gouvernement des inégalités: Critique de l’insécurité néolibérale (Paris: Éditions Amsterdam, 2008).

10 See also Antonio Negri, “Logic and Theory of Inquiry: Militant Praxis as Subject and as Episteme” (April 2003), trans. Nate Holdren and Arianna Bove, transversal, “Militant Research,” .

11 See Maurizio Lazzarato, “Immaterial Labor,” in Radical Thought in Italy: A Potential Politics, ed. Michael Hardt and Paolo Virno (Minneapolis: University of Minnesota Press, 1996), 133–147; Michael Hardt and Antonio Negri, Empire (Cambridge, MA: Harvard University Press, 2000). The terms “immaterial” or “affective” labor have been repeatedly criticized especially from the feminist side, because they describe labor once again from the perspective of capitalist accumulation and insufficiently reflect on non-work, care-work, the production of the social, and so forth. (See the dossier on the exhibition “Atelier Europa,” a supplement to Drucksache Kunstvereins München, no. 4 (2004); see also ; Precarias a la Deriva, “Adrift Through the Circuits of Feminized Precarious Work”; George Caffentzis and Silvia Federici, “Notes on the Edu-factory and Cognitive Capitalism” (May 2007),transversal, “Knowledge Production and Its Discontents,” .

12 Frassanito-Network, “Precarious, Precarization, Precariat? Impacts, Traps and Challenges of a Complex Term and its Relationship to Migration,” January 5, 2007, .

13 See Michael Hardt and Antonio Negri, Commonwealth (Cambridge, MA: Harvard University Press, 2009).

14 Ibid.

15 On exodus and constituting, see Paolo Virno, “Virtuosity and Revolution” (1994), trans. Ed Emory (2003), ; Isabell Lorey, “Attempt to Think the Plebeian: Exodus and Constituting as Critique,” trans. Aileen Derieg, in Art and Contemporary Critical Practice: Reinventing Institutional Critique, ed. Gerald Raunig and Gene Ray (London: BPR Publishers, 2009), 131–140 (also available at ); Isabell Lorey, “Critique and Category: On the Restriction of Political Practice through Recent Theorems of Intersectionality, Interdependence and Critical Whiteness Studies” (October 2008) trans. Mary O’Neill,tranversal, “Critique,” .

16 “kpD” is the abbreviation for the feminist research and activist group “small postfordist drama” (kleines postfordistisches Drama) based in Berlin. kpD are Brigitta Kuster, Katja Reichard, Marion von Osten, and the author.

17 Marta Malo de Molina, “Common Notions, Part 1: Workers-inquiry, Co-research, Consciousness-raising” (April 2004), transversal, “Militant Research,” .

18 Malo de Molina, “Common Notions.”

19 See Antonio Negri and Michael Hardt, The Labor of Dionysus: A Critique of the State-Form(Minneapolis: University of Minnesota Press, 1994); Antonio Negri,Insurgencies: Constituent Power and the Modern State, trans. Maurizia Boscagli (Minneapolis: University of Minnesota Press, 1999).

20 kpD, “Precarization of Cultural Producers and the Missing ‘Good Life’ ” (June 2005), trans. Aileen Derieg,transversal, “Militant Research,” .

21 See also Renate Lorenz and Brigitta Kuster, Sexuell arbeiten: Eine queere Perspektive auf Arbeit und prekäres Leben (Berlin: B_books, 2007).

22 See Hardt and Negri,Commonwealth; see also Negri, “Logic and Theory of Inquiry.“

23 See note 19.

24 From the Latin word constituo; see also Gerald Raunig, “Instituent Practices, No. 2: Institutional Critique, Constituent Power, and the Persistence of Instituting,” trans. Aileen Derieg, in Art and Contemporary Critical Practice: Reinventing Institutional Critique, ed. Gerald Raunig and Gene Ray (London: BPR Publishers, 2009), 173–186, 176.

25 Judith Butler, Precarious Life: The Powers of Mourning and Violence(London and New York: Verso, 2004); see also Isabell Lorey, “Prekarisierung als Verunsicherung und Entsetzen: Immunisierung, Normalisierung und neue Furcht erregende Subjektivierungsweisen,” in Prekarisierung zwischen Anomie und Normalisierung?Geschlechtertheoretische Bestimmungsversuche, ed. Alexandra Manske and Katharina Pühl (Münster: Westfaelisches Dampfboot, 2010), 48–81.

26 Judith Butler, Frames of War: When is Life Grievable? (London and New York: Verso, 2009), 1–32. Butler’s ideas refer not only to the existential significance of reproductive work; precariousness also underlines the radical replaceability of every life.

27 Butler, Frames of War, 19.

28 Ibid., 23.

29 See Isabell Lorey, Figuren des Immunen: Elemente einer politischen Theorie (Zürich and Berlin, 2010).

30 Butler, Frames of War, 25.

31 Elsewhere I have called this manifold productivity “governmental precarization” (Lorey, “Prekarisierung als Verunsicherung und Entsetzen”).

32 See Butler, Frames of War, 28–29.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: